LONG-FORM

El sueño de Andorra

Luis Vallejo // The Goal Point

El amanecer ayuda a dibujar su contorno. El sosiego invita a pasear, a perderse por sus calles, a contemplar una perspectiva diferente a los tópicos que le esbozan desde fuera. Andorra recibe al visitante en el corazón del Pirineo, cobijada por sus montañas y ataviada por las tiendas.

En unas horas, el microestado más grande de Europa se despertará abarrotado por los turistas. Un hecho entrañable, pero también contundente para analizar su potencial y sus límites. La singularidad está al orden del día, y sin embargo, hay ámbitos, que conscientes de su punto de partida, intentan escapar de ella.

El deporte allí, por ejemplo, proyecta realidades distintas, pero con muchos puntos en común. Y tanto el fútbol como el baloncesto lo demuestran.

‘Som un país’

 

La historia del Morabanc Andorra huye de épicas innecesarias. En su relato hay tensión, perseverancia e incluso suerte, una que siempre se han buscado. Hoy se recogen los frutos de un camino vertiginoso, dirigido con cautela y (por ahora) falto de horizontes.

Es la primera semana de julio y la actividad no cesa en su pabellón. Las puertas del Poliesportiu d’Andorra están abiertas por culpa de uno de los muchos campus de verano que eligen Andorra por tiempo, entorno e instalaciones. El edificio anticipa todo lo que vamos a ver y conocer. La cancha dista de las grandes plazas y la primera sensación es que sus gradas no imponen tanto como parece en televisión. Apenas 5000 espectadores, sí, pero todos ellos partícipes de uno de los fortines de la ACB.

Para buscar explicaciones está Gabriel Fernández, responsable de comunicación del club, protagonista de una de las cuentas más simpáticas de Twitter de la liga y, en definitiva, un todoterreno. Le ha tocado desde repartir panfletos a dirigir eventos con niños, pasando por ruedas de prensa y actividades con patrocinadores. “Si hay curro, curras, y si no te gusta, es que no estás hecho para esto”, afirma sonriente.

Gabriel Fernández // Luis Vallejo
Gabriel Fernández // Luis Vallejo

Gabriel es cercano, atento y honesto en cada una de sus respuestas. Su trato transmite los valores de un club humilde, lejos de las grandes estructuras y proyectos deportivos. Un modelo diseñado para ser así. Nada es casualidad en Andorra.

“La historia del club es no ponerse fronteras”

El Morabanc Andorra bien podría explicarse en tres figuras. La primera es Gorka Aixás, presidente de la entidad y jugador de la misma cuando descendió a la última categoría del baloncesto catalán. “El vicepresidente también fue jugador, el grupo de directivos que subieron al equipo fueron jugadores. Se van haciendo incorporaciones, pero el núcleo duro sigue siendo el mismo, y eso transmite”, explica.

El respeto a su propia historia ha sido siempre la base más sólida del club. Pero hubo un “Big Bang”, como afirma Gabriel. Uno en el que se consolida el segundo pilar del proyecto. En 2007, Francesc Solana cuelga las botas como jugador del Fuenlabrada después de una larga carrera en España. Pronto se convertirá en director deportivo del Girona, pero se casa con una andorrana y decide irse a vivir allí. No tardarán en encontrarse, en compartir su pasión y en trazar un proyecto dispuesto a derribar lo que se encuentre a su paso.

Afianzado todo en los despachos, tocaba echar el resto en la pista. En 2008, el equipo ya estaba en LEB Plata y necesitaba un referente deportivo para aguantar las curvas. Entonces apareció la tercera espada. También ex-jugador, con la misma visión de futuro que sus jefes y con una ambición insuperable para demostrar su valía en los banquillos, Joan Peñarroya aceptó el desafío y puso la directa. Seis años después estarían en la élite.

“Va todo en vertical, desde nuestro entrenador. Es una idea un poco familiar pero ya está consolidada en el deporte profesional, así que tenemos que hablar ya de una realidad”. Gabriel habla de realidades, sin sueños ni quimeras de por medio. Es consciente del camino andado y de la situación actual, de un baloncesto en crisis donde Andorra ha podido mantenerse a flote.

A excepción de Burgos, finalmente ascendido esta temporada, Andorra ha sido el último equipo en materializar su promoción. Y sobre todo a ese nivel. Gracias a los contactos de su presidente, el club contó con la apuesta del banco Morabanc, que pondría los 5 millones de euros necesarios para hacer frente al temido canon de la ACB.

Todo ha pasado muy rápido. Nadie se ha parado a pensar porque tampoco ha habido tiempo para ello. Hoy, el Morabanc Andorra es un ejemplo de profesionalidad y solvencia. “Trabajo constante, una directiva soñadora y un buen entrenador”, enumera Gabriel como claves. Sin embargo, no se puede entender el éxito sin su cultura deportiva, sin una identidad concebida en sus orígenes y apuntalada con el esfuerzo de todos.

Aunque ese “todos” bien puede contarse con los dedos de la mano. La conversación en las oficinas con su previa vuelta por la instalación lleva a una conclusión que él mismo ratifica. “Aquí somos pocos. Cuando se sube a ACB, el presidente se convierte en presidente ejecutivo, Solana sigue, se incorpora a un director financiero, me fichan a mí, a un responsable comercial y a una secretaria. Ahora ha llegado un nuevo personal de marketing”.

El concepto de familia ha sido el pretexto para uno mucho más amplio. ‘Som un país’ ha pasado de ser un lema a una experiencia, una forma de trabajar. No hay rincón en el pabellón sin su estampa, ni aficionado indiferente a su significado.

 

No, no tienen razones para hacerlo. Todo lo contrario. El producto final es un cóctel de simpatía y orgullo que se ha ganado el respeto del baloncesto español. Un respeto refrendado este año en la pista, en un juego alegre y valiente, en una clasificación para la Copa del Rey, los Playoffs, en una victoria contra el Real Madrid y en un billete para Europa.

Una temporada de ensueño encarnada por el dominio de Shermadini, la rápida adaptación de Andrew Albicy o la acertada apuesta de David Walker. Fichajes que reflejan una política equilibrada, un riesgo controlado y una estrecha colaboración con el cuerpo técnico. ¿Qué vende Andorra en una negociación? Estabilidad económica, un ambiente cómodo y sobre todo, un trampolín.

“No tenemos suficiente historial para responder con un modelo deportivo. Los clubes de nuestro nivel lo que necesitan es una estabilidad económica, no endeudarse porque luego no reparas. Tenemos un tío muy bueno (Solana) y la ACB es un anzuelo muy atractivo”, añade convencido.

El descenso a los infiernos del Básquet Club Andorra sigue demasiado reciente como para despegar los pies del suelo. La caída, que empezaría en 1996, obligó a empezar de nuevo. El resultado es una estructura pequeña, pero esta vez eficiente. Incluso la cantera está dando sus primeros pasos. Salvo algún jugador del Senior B, que juega en Liga EBA, la gran mayoría son de Andorra. Las limitaciones son evidentes, cuesta retener el talento frente a la élite catalana y las fronteras aprietan demasiado para hablar del corto plazo.

Sin embargo, hoy el baloncesto es referencia. El fomento de su práctica se encuentra en cada parque, ahora con una cancha a su lado y un niño ensimismado con su balón tras ver a su equipo dar la sorpresa el domingo. En lugar de acomplejarse, el Morabanc quiere usar el tamaño para compartir su esencia.

“Pretendemos ser el club muy próximo. Se dice mucho, pero la gente se lo tiene que creer. Si decimos ‘Som un país’, que la gente se lo crea. Que si hay una escuela, la gente vaya”, asegura convencido.

Morabanc Andorra // The Goal Point
Morabanc Andorra // Luis Vallejo

El marketing lo tienen hecho, pero como apunta Gabriel, “si tú al final no te lo crees, te vas a quedar en pelotas”. En Andorra ha llegado el día en el que no solo es un club profesional de baloncesto, sino que ya es parte de la comunidad.

“Tú al final estás construyendo cimientos. Si un día llega un político y dice “no le quiero dar la pasta que le doy al basket”, pues que no lo tenga tan fácil”.

De seguir así será complicado. Y no parece discutible.

La quimera europea

XI titular Santa Coloma // Luis Vallejo
XI titular Santa Coloma // Luis Vallejo

El río Valira aún muestra la resaca del deshielo. Sus aguas bañan una región verde casi por castigo, mientras que el cauce traza un ameno paseo por la capital. Este se encajona entre los comercios para escapar de la urbe, hasta que es visto por el mayor testigo de la joven historia del fútbol andorrano.

Es el Estadio Comunal de Andorra y allí también se juega la Champions. Se cumple un mes desde que el Real Madrid levantara “La Duodécima”, pero el balón de la competición más prestigiosa del mundo ya rueda entre los más humildes. Uno de ellos es el Fútbol Club Santa Coloma, nueve veces campeón de la primera división del Principado.

El estadio, antiguo hogar de la selección nacional, no guarda semejanza alguna con los coliseos del fútbol europeo, pero el encanto cautiva a primera vista. Cercado por el Pirineo, las montañas coronan el único campo de césped natural del país, una excepción comprensible ante el duro invierno.

Resulta imposible no embelesarse con el lugar. Una tribuna lateral y un pequeño fondo constituyen las gradas de una cancha dominada por un gran muro de piedra a uno de los lados. Su aforo, pese a no alcanzar los 2800 espectadores, no termina de llenarse. El vacío apena por la envergadura de la cita, pero tampoco ayuda a construir un relato fiel del fútbol en Andorra.

La ilusión reluce aún más en la modestia. No sonará el himno de la Champions -no lo hace hasta la última ronda previa-, pero sigue siendo el torneo de clubes por excelencia. Con todo lo que ello conlleva. Desde su esencia hasta su imprescindible apoyo económico. Pasar de ronda significaría un bonus diferencial para las temporadas venideras, un punto de inflexión para seguir creciendo y aspirar, algún día, a cotas más altas, en ese complejo limbo entre el deporte amateur y el profesional.

Bandera UEFA en el Estadio Comunal // Luis Vallejo
Bandera UEFA en el Estadio Comunal // Luis Vallejo

Es el clavo ardiente al que se aferran en Gibraltar, Malta o Islas Feroe. Aliciente más que suficiente para que Santa Coloma afronte el desafío con valentía. El sorteo les deparó por segundo año consecutivo emparejarse con el Alashkert armenio, con sus correspondientes cuentas pendientes, alguna más allá de la eliminación.

No se debe obviar el camino hasta ahí, pero tampoco que se enfrentan al mayor desafío de su temporada. La derrota por 1-0 en Ereván lo acentúa.

Ante tal envite, el Santa Coloma, como muchos otros clubes de nivel, se refuerzan. En algunos casos fichajes temporales, incorporados para obtener un rendimiento óptimo en el menor tiempo posible. Sin embargo, el pasado año, el equipo de la parroquia de Andorra La Vella motivó titulares con el suyo.

Joan Capdevila, lateral izquierdo campeón del mundo y de Europa, se negó a colgar las botas a sus 38 años para unirse a la aventura. Lo hizo pese a vivir en Tárrega, y tener que subir en coche propio a cada entrenamiento. Su llegada no impidió que cayeran eliminados, pero su amor por el fútbol y el buen ambiente en el vestuario le animaron a seguir el resto de la temporada allí.

Esta vez, rozando la cuarentena, sí era la última. Había vestido las camisetas de Espanyol (por partida doble), Atlético de Madrid, Deportivo de la Coruña, Villarreal, Benfica, North East United indio y Lierse belga. Un fascinante viaje de 20 años que ya esperaba su final, aunque solo si caían eliminados.

Steve Crossman, de la BBC, había ido de propio a documentarlo desde Inglaterra. “Esto es algo único”. Y tanto que lo era.

Santa Coloma // Luis Vallejo
Santa Coloma // Luis Vallejo

El partido presentaba una doble expectativa. Y había alguien que desde que saltara al campo iba a estar a la altura. Ildefons Lima, a sus 37 años leyenda del fútbol andorrano, pronto el jugador con más internacionalidades de la historia de la selección y máximo goleador de la absoluta pese a ocupar la posición de central.

Uno no tarda en adivinar por qué. Su carisma era el centro de todas las miradas, sus órdenes alentaban tanto como las de su entrenador y sus llegadas al área rival eran posiblemente la mejor arma ofensiva de los suyos.

Imprecisiones, gritos, contacto. El encuentro nunca mostró lucidez pero sí una gran dosis de realidad. Para cuando los armenios se adelantaron ya era demasiado tarde. El cuarteto arbitral, íntegro de Luxemburgo, perdió el control y desató la tensión. Sin embargo, el Santa Coloma no perdería la compostura, y es más, en ningún momento se mostraría inferior. En el campo no importaba el sueldo de cada uno.

Balones a la banda izquierda de Capdevila y asedio aéreo de Lima. Un plan predecible pero que daría sus frutos en la segunda parte. Los más de 190 centímetros no parecían pesar en sus piernas y con un impresionante testarazo igualaría el marcador. Hacía tiempo que merodeaba más el área rival que la suya. No quedaba otra.

La última bala la guardaban en la recámara. Si la campaña pasada había sido Capdevila, este año era José Pedrosa, un trotamundos que aterrizaba en Andorra seducido por el eco de la Champions League. El centrocampista leonés ha organizado el juego de equipos tailandeses, chipriotas, fineses o hasta jordanos, entre otros. Y ahora estaba bajo el cielo estrellado del Pirineo, sediento de su oportunidad tras ser denegado su transfer en el partido de ida.

De sus botas salió una de las mejores opciones del Santa Coloma, de no ser por las múltiples polémicas, jugadas de dudosa limpieza de los armenios o la improvisada lucha grecorromana a la que se enfrentaba Lima en cada incorporación al ataque. Puede que faltara calidad, pero también suerte.

Y no solo no pudo ser, sino que acabó como el devenir del partido auguraba. Un amago de tangana oscureció un encuentro rebosante de esencia y emoción. La peor cara del fútbol modesto.

“Sabemos que somos un equipo pequeño, pero nos merecemos el mismo respeto que el rival” declaraba decepcionado su técnico, Richard Imbernón.

Sus palabras en rueda de prensa denotaban una frustración que confirmaba Ildefons Lima más tarde. No era la primera vez, tampoco contra el Alashkert. El orgullo floreció conforme se preguntaba por la actuación del equipo. Lo habían dado todo, también Capdevila.

“Ha sido un placer y honor contar con él. La gente no es consciente del sacrificio que ha supuesto para él jugar con nosotros, viajando día y noche desde su casa en Tárrega. Me quedo con su compromiso, fue uno más desde el primer día y nos ha aportado mucho en el campo, pero sobre todo fuera de él”.

Así se despedía un campeón del mundo, sin alardes ni homenajes. Sencillo, humilde, parándose ante cualquier aficionado o periodista que quería compartir con él sus últimos instantes como futbolista. Aseguró quedarse con todo lo vivido, con los títulos, pero también con la gente. Al mismo tiempo avisaba: “Mi futuro está en el fútbol”.

Joan Capdevila con el periodista Rafael Escrig // Luis Vallejo
Joan Capdevila con el periodista Rafael Escrig // Luis Vallejo

En su agradecimiento al Santa Coloma apareció la palabra familia. La misma que repetía una y otra vez Ildefons para hablar de su adaptación, y la misma que utilizaba José Pedrosa para explicar su breve experiencia en Andorra. El secreto estaba ahí.

Tal vez aún no sea suficiente para pasar de ronda en la Champions, pero sí para seguir luchando por ese fútbol que sobrevive, crece y sueña.

En el deporte, a todos los niveles, hay equipos que no se pueden explicar sin su máximo rival. Ocurre muchas veces, también en Andorra. El tamaño del escenario invita a un derby continuo entre los ocho equipos que conforman la Primera División, pero así como en España está ‘El Clásico’, los andorranos tienen ‘El Clássic’.

Lo disputan el FC Santa Coloma y la Unió Esportiva Sant Juliá, los dos únicos equipos que han disputado todas las temporadas de la máxima competición desde su fundación en 1994. Los primeros presumen de más títulos ligueros, los segundos de ser el primer equipo del Principado en superar una eliminatoria de la Champions. Fue en 2010, ante el Tre Fiori de San Marino, e hizo falta una tanda de penaltis.

UE Sant Juliá en el Estadio Comunal // Luis Vallejo
UE Sant Juliá en el Estadio Comunal // Luis Vallejo

Esta vez el torneo era distinto, la Europa League, y el rival más complicado. El Skenderbeu albanés triplicaba el presupuesto de los lauredianos y se había impuesto por 1-0 en la ida. La dosis de realidad la daba su entrenador, Luis Blanco, horas antes del partido.

“¿Te ha tocado alguna vez la lotería? Pues a nosotros nos tiene que tocar hoy para pasar de ronda”, sentenciaba.

El semblante serio y la claridad de su discurso ayudaban a configurar una perspectiva auténtica del presente del club, y también del país. “Ellos son profesionales, se dedican a esto para vivir. Entrenan todos los días, nosotros no. Pero vamos a salir a darlo todo”, añadió después.

Pronto su rostro dibujaría una sonrisa. Ninguna realidad, por contundente que fuera, podía disipar la ilusión de un reto de tal altura. Por normativas de la UEFA, tenían que dejar el estadio de “Borda Mateu” -sede de la mayoría de los partidos de Primera División- por el aforo de las gradas. Por mucho que se viera, la etiqueta de Cenicienta ya se vestía con naturalidad.

Para el extranjero, el curioso o el periodista, la experiencia a priori no iba a distar mucho de la de sus paisanos. Sin embargo, estos últimos podían disfrutar de una figura que no ha tardado en hacerse indispensable, por mucho que intente negarlo.

‘Coke’ González es el jefe de prensa de la UE Sant Juliá. Era un reputado periodista en Chile, su país natal, hasta que unas circunstancias personales y anhelo de aventura lo llevaron al Pirineo. Su entorno ha cambiado radicalmente, pero nunca dejó de sonreír a todo aquel que necesitase su ayuda. Su entusiasmo contagia, y como cualquier ocupación en la vida, ésta le ayuda en su trabajo.

“Solo intento hacer mi trabajo lo mejor que puedo. Es un club pequeño, pero todo lo que se vive es muy bonito”

Él es el culpable de que el equipo más humilde parezca profesional. Programas y horarios para los medios de comunicación, sesiones de entrenamiento abiertas al público, ruedas de prensa previas al partido. Detalles, que como su responsabilidad, pueden no afectar mucho a lo que ocurre en el terreno de juego, pero sí contribuye a que el club crezca en cada paso que da. La imagen que ha ayudado a construir despierta el cariño de todos los que le rodean.

Rueda de prensa del UE Sant Juliá // Luis Vallejo
Rueda de prensa de la UE Sant Juliá // Luis Vallejo

Sin embargo, nada podrá impedir que el Skenderbeu fuera una apisonadora. Apenas necesitaron unos minutos para demostrar más recursos que los armenios. Verticales, muy incisivos por las bandas y sorprendentemente organizados. Salieron sin contemplaciones, lejos de la comodidad que les daba la ventaja conseguida en casa.

Enfrente, la garra del capitán Kiko Girau o las internadas de Noah Baffoe intentaban oponer resistencia. No tuvo éxito. Pese a no perderle la cara al partido, el 2-0 al descanso se refrendó con un 5-0 llegado el pitido final. “No tocó la lotería”, confesaba el técnico al llegar a la rueda de prensa.

Se aceptó la derrota, no se mostraba decepción porque sabían lo que había. Y es por eso que también son especiales. Porque conscientes de su situación, lo seguirán intentando, creciendo, soñando.

Resulta complicado adivinar el futuro del fútbol andorrano. Hay limitaciones, muchas, quizá demasiadas. El día a día muestra todas ellas, al igual que destellos, como el histórico triunfo ante Hungría en la fase de clasificación mundialista.

Luchan por eso, por las gestas, para que cada vez lo sean menos. Entre profesionales y amateurs, entre realidades y sueños. Andorra busca su destino.

 

*Contenido Premium

0 comments on “El sueño de Andorra

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: