LONG-FORM

Kilómetros de amor

El mundo del fútbol está envuelto por un papel de caramelo opaco. Quien está dentro, conoce las luces y las sombras del interior. Pero si uno lo ve desde fuera, tan solo es capaz de observar el color tan resplandeciente y bonito que muestra lo que el fabricante quiere. Es difícil acceder a él, pero una vez conseguido, la realidad te golpea la cara como si de una barra de hierro se tratara. Nacho Juan y servidor caminábamos sin rumbo alguno por las limpias calles de Andorra La Vella, cuando decidimos intentar contactar con José Pedrosa Galán (2 de febrero de 1986, León), un joven cuya vida ha sido construida, desde hace muchos años, en el interior más profundo del envoltorio.

Nos respondió la llamada con un tono muy amable y, a pesar de estar viviendo sus dos últimas horas en Andorra, con el coche preparado para conducir hasta Madrid en busca de nuevas aventuras profesionales, decidió cambiar su plan de viaje para poder comer con nosotros. Un detalle vital para el posterior nacimiento de este Long-form.

Fútbol: luces y sombras

José tiene 31 años, aunque su aspecto físico inmaculado, aparenta unas cuantas primaveras menos. Tuvimos la suerte de compartir el final de su experiencia en el Principado, una tan corta como intensa. Y así nos la resumía el propio protagonista, “No me llegó el transfer para la ida de la eliminatoria de la Champions League. Llegó el lunes, jugué la vuelta el martes y el miércoles ya me voy de Andorra. Debo ser el fichaje más caro de la historia del club, para un partido me pagaron un mes (risas)”.

Decir que una experiencia de un mes en la que tan solo has jugado un partido, es intensa, puede resultar algo atrevido. Pero es posible que no haya mejor adjetivo para definirla, puesto que la vuelta de la eliminatoria vs Alashkert fue de todo excepto tranquila. “Llevo 15 años como profesional y pocas veces había sentido más impotencia. Posiblemente, el peor arbitraje que hayan visto mis ojos sobre el césped. Más allá de faltas o penaltis, la actitud soberbia que mostró el colegiado, jamás la había visto. Para mí, es triste decirlo, pero parecía intencionado. Es muy fácil ir contra el pequeño, y todos sabemos el tamaño que tiene Andorra. Incluso la persona que estaba presenciando el encuentro por parte de la UEFA afirmó que hay tres penaltis no pitados a nuestro favor. Pero el trato fue lo peor de todo”. Palabras sorprendentes para un futbolista profesional, pero cargadas de sinceridad y, posiblemente, de mucha razón. Para los allí presentes, aquello fue una auténtica vergüenza, disuelta entre las grandes montañas que encierran al pequeño Principado de Andorra.

“A Transfermarkt le dan una importancia impresionante”

Desde su salida de las categorías inferiores de la Cultural Leonesa, José Pedrosa Galán ha pisado más de 14 equipos diferentes, entre los cuales existe una única conexión. Su amor por el fútbol. Conoció la Segunda B, se marchó a Indonesia, viajó a Tailandia, probó suerte en Chipre y Rumanía, lo intentó en Finlandia y vivió varias aventuras de la misma naturaleza. Y la oportunidad de escaparse a Andorra, le dejó sin vacaciones de verano un año más, “a mí me llama un representante. Yo les había avisado de que la liga había terminado en España y que tenía mono de jugar. Llevo dos años sin vacaciones de verano, enlazando país con país. En Indonesia, por ejemplo, no para la liga y estuve allí todo el verano jugando. Al acabar, me marché a Finlandia. Yo siempre digo que, para las vacaciones, tendré tiempo cuando me retire”. Realmente, es una forma de vida. Dedicar tu vida al fútbol, en el más profundo sentido. Y como es normal, todo tiene su parte oscura, de la cual le cuesta hablar a José en un principio, porque su rostro es el fiel reflejo de lo que piensa su alma con cada frase, “para mí, la parte más dura del fútbol es llegar a casa y ponerte a hablar con el representante, hacer vídeos, hablar con ellos y que te hagan caso o el tema de la edad. Me da mucha pena que en el mundo del fútbol se mire cada vez más la estadística, pues miran los partidos jugados, los goles que has hecho, los años que tienes y el valor que te da Transfermarkt”

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¿Quién no ha soñado con ser un verdadero profesional jugando al Football Manager? Junto al FIFA y PES, el juego por excelencia del aficionado futbolero. En ocasiones, cuando uno no tiene el conocimiento suficiente, se apoya en las horas que dedicó a estos videojuegos y de las cuales recuerda ciertas puntuaciones otorgadas a las características de los jugadores. La velocidad de Martins, el disparo de Adriano, las faltas de Pernambucano. Desgraciadamente, esto también se lleva a los despachos en diferentes países, pero de una manera más cruel, ya que “a Transfermarkt le dan una importancia impresionante” afirma cabizbajo José, “pero, por ejemplo, en Asia no es una fuente fiable, se parece a la Wikipedia. No salen los partidos exactos, los goles, etc. Y allí hay muchos representantes, e incluso equipos, que solo se fían de eso. No se ven ningún vídeo, no se ven ningún partido tuyo. Desde que mi número de años empieza por 3, me es mucho más difícil el encontrar equipo. Y eso que yo me encuentro mejor que cuando tenía 27”.

“Cuando me bajé del taxi, me dijo el entrenador que no me quería, ya que no pasaba del 1,75 de estatura”

Con la consecución del Mundial y la época dorada de la selección española, futbolistas nacionales de todos los niveles, en muchas ocasiones, vieron diferentes puertas abiertas que, hasta ese momento, habían permanecido cerradas.  Este hecho, unido con la crisis económica en la que se vio inmerso el país entero, sin que el fútbol fuera una excepción, resultó clave para la emigración de multitud de futbolistas formados en las canteras españolas. Aunque José aclara, ni era todo tan fácil como parecía, ni se ha mantenido en el tiempo, debido a que “cuando no había casi españoles fuera, en los años en los que España gana la Eurocopa y el Mundial, ser español era una ventaja, pero yo creo que, a día de hoy, no te abre más puertas. Únicamente se salvan las excepciones en las que hay algún entrenador, con gustos especiales por ciertos futbolistas, como puede ser un mediocentro organizador. De todas formas, esto me recuerda a varias experiencias que he vivido fuera, y más concretamente, al caso de la altura. Se fijan muchísimo. Por suerte en España, esto casi ha desaparecido gracias a Xavi, Iniesta o Silva. Yo un día llegué a Vietnam debido a que, supuestamente, un club me quería. Me hicieron volar hasta allí y, cuando me bajé del taxi, me dijo el entrenador que no me quería, ya que no pasaba del 1,75 de estatura”. En definitiva, lo que quiere decir José combinando vivencias con reflexiones es que ”te hace crecer como futbolista y persona mucho, pero yo siempre lo digo, hay que ir mentalizado porque es jodido. Al ser extranjero te van a exigir más que al resto y, en otros países, se pueden ver cosas muy raras a las que aquí no estamos acostumbrados. Por ejemplo, yo he visto a equipos querer echar a un delantero por acumular cuatro partidos consecutivos sin marcar gol o el hecho de que no te quieran pagar por perder tres partidos seguidos. Y después está el tema de la distancia, pues yo mismo, pasé varias Navidades en Jordania totalmente solo. Hay que ir preparado para estas situaciones”.

Si bien las ventajas para el español en territorio extranjero no se han mantenido en el tiempo, las dificultades para jugar en España han aumentado. Un panorama complejo en el que cientos de futbolistas intentan sobrevivir. Un debate al que se tuvo que enfrentar José hace unos años, más por obligación que por deseo propio, “yo no me hubiera ido, la distancia con la familia es muy dura” afirma un futbolista con experiencia en 10 países distintos, “he tenido ofertas de Bolivia o Costa Rica que he rechazado por esto mismo. Y en España, pues ahora mismo, la Segunda B está muy mal pagada para el nivel que hay. Yo conozco equipos que te lesionas y no te pagan el fisioterapeuta, o con sueldos muy bajos que antes no había. Al final se está reuniendo mucho jugador español, tanto de Segunda B, Segunda e incluso Primera, yéndose fuera. Es buen lugar para crecer, pero… Yo me acuerdo que cuando en 2011 me fui, éramos unos 200 futbolistas en el extranjero. Y ahora ya no lo sé, pero más de 600 posiblemente. Una barbaridad”. Gracias a su experiencia, se atreve a hablar sobre la tercera categoría profesional de diferentes países, aquella en la que la esencia y cultura suelen verse en su máximo esplendor, al igual que la parte negativa goza de una mayor dimensión, “he tenido tres ofertas de Segunda B, pero no me termina de convencer. Ahora está llegando el capital extranjero y el negocio a estas categorías, y se pierde un poco la esencia. Yo soy de León y me alegro de que la Cultural haya logrado ascender a Segunda, pero entre qataríes, chinos o suizos… Me da un poco de pena. Yo cambiaría el formato como la League One, la Lega Pro o la tercera división alemana, que son uno o dos grupos y son profesionales. Teniendo tantos grupos como en España se pierde mucho nivel y eso que hay conjuntos potentes, capaces de hacer una Segunda B preciosa”.

Cicatrices y vivencias de un trotamundos

Una larga trayectoria permite a cualquier futbolista el hecho de, además de recolectar experiencias, coincidir con multitud de profesionales. Algunos con su carrera posicionada en la pista de despegue, otros poniendo el punto y final a su particular aventura. Y a nuestro protagonista se le escapa una sonrisa con esta parte del mundo del fútbol, más cuando le preguntamos sobre los técnicos con los que ha compartido vestuario. “He tenido a Unai Emery, Juanma Lillo, Hugo Sánchez, Sergio Egea, Pepe Murcia, Constantin Gâlcă, etc. Entrenadores bastante importantes, como puedes ver”. Dentro de esa lista destaca con luz propia Unai, tanto por su etapa actual como técnico del PSG, como por su último paso glorioso en Nervión, “es de lo mejor que he tenido, está claro. Te exigía siempre el máximo, pero de una manera positiva. Te hacía estar en cada entrenamiento al 100%, porque él era el primero que lo estaba. No dejaba en paz a ningún futbolista de la plantilla, pero también sabía tratar con cada uno de ellos. Sabe sacar el máximo de un jugador. Yo le estoy muy agradecido porque me sube a entrenar con el primer equipo del Almería”. Pero su sonrisa continúa presente cuando hablamos de los futbolistas que más le han marcado, pues escasas horas atrás se despedía de uno de ellos, “he tenido la suerte de compartir habitación con Capdevila y, bueno, es que yo le estaba viendo en la televisión en 2010 con el Mundial. Te enseña a ser humilde, de verdad, parece que nunca ha ganado nada. Yo no le he visto presumir en toda mi estancia en Andorra, su actitud con el resto del equipo es espectacular y, además, te cuenta unas anécdotas para flipar”.

“Joan Capdevila te enseña a ser humilde, de verdad, parece que nunca ha ganado nada”

El nombre de José Pedrosa Galán ilusionaba en Almería cuando subió al primer equipo. Un chico joven con la confianza de Unai, debía ser bueno. Pero posteriormente, todo se torció y cambió su vida, “yo me jodí la rodilla en Primera con el Almería, cuando estaba Hugo Sánchez, y el club se portó mal conmigo. Me rescindió el contrato viniendo de una lesión de larga duración que, al final, es una única persona la que lo hace, el presidente, porque no tenía el respaldo ni del director deportivo ni de la gente del club. Pero es el que mandaba. Me dejó en la calle y firmé con la Cultural, lo cual me hizo mucha ilusión porque era el equipo de mi tierra. Y además lo dije, que el subir con la Cultural era una de mis grandes ilusiones. El caso es que firmé, descendieron al club por impagos hasta Tercera División y pasé de estar casi en Primera a estar en Tercera, lo cual no me motivaba nada. Tenía un amigo fuera y me habló de Tailandia, lugar donde yo había estado de vacaciones en 2004 y me sorprendieron mucho los vídeos que me enseñó sobre la liga, los campos, la afición, etc. En noviembre pedí a la Cultural rescindir mi contrato para terminar mi carrera universitaria en Almería y me hacen firmar una cláusula que me prohibía que mi próximo club fuera español, por lo que finalmente me fui a probar a Tailandia. Y le cogí gusto a jugar fuera”.

Galán sacando un córner en Andorra // Luis Vallejo
Galán sacando un córner en Andorra // Luis Vallejo

Un futbolista, para triunfar en un equipo, suele encontrarse con gran cantidad de dificultades. Si le preguntáramos al gran Javier Ibarra (también conocido como Kase.O) nos diría que “no son problemas, son oportunidades, de mejorar y superar adversidades”, respuesta muy parecida a la que José compartió con nosotros. El futbolista, fuera de su hogar, no solo debe adaptarse al estilo de juego, “porque aunque sea fútbol en todos los lugares, se juega de maneras muy distintas, pues no tiene nada que ver el fútbol de Chipre, con el de Australia o con el de Jordania. Pero al final uno tiene que adaptarse” y más en su caso, un jugador caracterizado por estancias cortas y en lugares lejanos entre sí, “en general, han sido contratos muy cortos y es complicado, pero no diría que uno tiene presión porque, ¿qué presión puedes tener jugando en un equipo de Andorra? Pero ellos te fichan para algo, confían en ti y hacen un esfuerzo, por lo que tienes una cierta obligación moral de cumplir con las expectativas. Y eso provoca que, por ejemplo en Indonesia, Jordania o Tailandia, donde solo pueden firmar tres extranjeros (considerados como las estrellas del equipo), no puedes jugar para tener un 6 o 7 de calificación. Te exigen mínimo un 8 o 9, y si no cumples, te echan la culpa directamente. En mi caso, a mí me gusta esa presión, es bonita, te exige estar siempre a un buen nivel competitivo”.

“La oportunidad que tenía de jugar la Champions League en Andorra, aunque solo haya sido un partido, la tenía que aprovechar”

La trayectoria del leonés está llena de pequeñas aventuras, pero siempre mantuvo un mismo sueño (entre otros), jugar una competición europea. Y a poder ser, que fuera la UEFA Champions League. Tras años de viajes, partidos, escenarios y contratos, no había logrado cumplir esta vivencia que tantos sueños nocturnos ocupa en millones de personas. Disputar cientos de encuentros o ganar algún título está muy bien, pero la Copa de Europa es otro escalón. Una experiencia única. Y es este motivo el que le llevo hasta su última experiencia completada, jugar en Andorra. “Me había quedado dos años a las puertas de jugar la Champions League. Una vez con el St. Pölten, un equipo austriaco. Llegamos a la final de la Copa contra el RB Salzburg, el cual llegaba clasificado a la UCL mediante la Liga, por lo que nos metimos directamente en la UEFA. Yo no seguí aquel año, les tocó el PSV Eindhoven y yo no pude jugar. Y bueno, el año pasado ya lo tenía arreglado para firmar en Finlandia, entre otras cosas, porque el Rovaniemen Palloseura se había clasificado para Europa League. Allí la liga es de marzo a diciembre y yo iba a ir a firmar en julio, pero el Persela Lamongan no me deja irme hasta el 30 de agosto. Los fineses jugaron dos rondas y me las perdí, porque yo firmé una vez eliminados. Y era mi segunda oportunidad, fue muy duro para mí”. Tras esto, Galán (como le llaman sus compañeros) se sintió con la necesidad de aclarar un tema importante para el aficionado, el dinero. En muchas ocasiones, ante el desconocimiento de las circunstancias en un traspaso, se recurre a la obsesión del futbolista por ganar dinero. Pero este no es el caso, “incluso a mí me perjudica en el sentido de que, debido a una regla que solo te permite jugar en dos equipos distintos a lo largo de una temporada, si por algún casual no me pagan en diciembre, no me puedo marchar” declara José, “Pero la oportunidad que tenía de jugar la Champions League en Andorra, aunque solo haya sido un partido, la tenía que aprovechar”.

Habíamos terminado en un restaurante modernista, con una ambientación y decoración con guiños al ciclismo vintage y la comida estaba desapareciendo por completo de la mesa. Como a un buen trotamundos, le pedimos a José Pedrosa Galán que nos dejara una reflexión general sobre su trayectoria en el extranjero antes de finalizar, porque como es evidente, no todos los días se puede comer con un tipo que, ya no solo en el mundo del fútbol, haya trabajado en tantos países diferentes a una edad tan temprana. Y sin alargar más la espera, arrancó mientras intentaba recordar cada detalle de los lugares en los que había jugado, un hecho complejo en su caso. “Por cultura, me quedo con los austriacos… O Finlandia, una liga que está creciendo muchísimo. Ahí me sorprendió bastante el nivel. Luego, Chipre o Rumania tienen nivel pero dejan mucho que desear, sobre todo a nivel económico, porque no cumplen lo que prometen. Justo lo contrario que las ligas nórdicas. Es raro que haya pasado alguien por esos países y no haya tenido problemas de este tipo, yo el primero. Y luego, en Tailandia o Indonesia… es que yo he jugado en Indonesia con 70.000 espectadores en las gradas. Con una media de 20.000, 30.000 o 40.000 espectadores. Y en Tailandia, quizá algo menos, pero es igual. Allí se vive muchísimo el fútbol local y te tratan como una estrella, sobre todo si eres extranjero. A mí me encanta jugar en Asia porque te van a recibir 2.000 personas, juegas en los estadios con 60.000 aficionados, etc. Y creo que esa es la razón por la que jugadores como Robbie Fowler, Fredrik Ljungberg, Essien o Zokora están yéndose a estos lugares. Solo con ver el estadio lleno ya te motiva, y en el sentido de marketing o televisión, cuidan muchísimo el producto en estos lugares, más que en Europa”.

José Pedrosa Galán en Hong Kong
José Pedrosa Galán en Hong Kong

Podemos afirmar que, estas palabras, no solo fueron las últimas de nuestra entrevista en The Goal Point, sino que también lo fueron de un viajero que ponía punto y final a su vida en Andorra. En aquel momento, desconocía por completo cual sería su próximo destino. Éramos conscientes de que la redacción de este Long-form se llevaría a cabo desde Zaragoza, pero no en qué lugar viviría nuestro protagonista al publicar la historia. Casualmente, hace unas semanas, José Pedrosa Galán anunciaba su nuevo destino: Hong Kong. Y paradójicamente, un club llamado Dreams Sport Club. Un nuevo lugar en el que, hoy en día, trata de seguir alimentando a su corazón, el cual le pide fútbol desde hace varias décadas para seguir latiendo. El mismo que abrió su mente y transforma su vida cada cierto tiempo. El mismo que ha terminado de construir su figura. La figura de un trotamundos que, más allá de ser buen futbolista, merece la pena como persona.

*Contenido premium.

1 comment on “Kilómetros de amor

  1. Me encanta!! Super interesante! Sigan asi

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