LONG-FORM

El gran reto

Hace unos años, el alpinista aragonés Carlos Pauner afirmó en una entrevista que subir el Everest no había sido la meta, sino simplemente un paso más. Acababa de completar la subida de los 14 ochomiles, el sueño por el que multitud de escaladores se han jugado la vida en diferentes fases de sus trayectorias. Conectar esta frase a un señor que había alcanzado lo máximo puede sorprender, pero a su vez ejemplifica a la perfección el hecho de que cada persona es completamente diferente. Pasado casi un lustro, en contadas ocasiones había podido escuchar a deportistas profesionales parafrasear a un Carlos Pauner que, a pesar de no ser el inventor de esta combinación de palabras, sí es el responsable de grabármelas a fuego en la mente.

Curiosamente, a unos pocos metros del club Montañeros de Aragón, frecuentado a lo largo de los años por el propio Pauner, una joven nacida en Valencia repitió su frase y me trajo viejos recuerdos a la cabeza. Su nombre es Vega Gimeno, ha dedicado su vida al baloncesto y llegó al Mann Filter en el verano de 2017.

Vega Gimeno // encancha.com
Vega Gimeno // encancha.com

Comenzó a jugar hace casi dos décadas junto a sus amigas en el colegio El Pilar de Valencia, lugar al que profesa un enorme cariño. A los 14 años aceptó el mudarse a la Residencia deportiva Joaquín Blume, situada en Barcelona, para lucir el escudo del Siglo XXI. A los 18 ganó una plata mundialista U19 y a los 20 logró el Europeo U20. Además, jugó en Estados Unidos, ganó títulos con Rivas Ecópolis y vivió una aventura profesional en Argentina. En 2017, tras pasar por diferentes equipos de la Liga Femenina, se recupera de una dura lesión para continuar con su trayectoria en 2018.

La charla transcurría tranquila en Las Vegas, un bar céntrico de Zaragoza con toques que combinan lo tradicional con la elegancia. Gracias a su situación, en unos minutos es posible llegar al Club Natación Helios, casa de una de las caras más reconocidas del baloncesto femenino de la ciudad, Cristina Ouviña. Segunda capitana en su etapa en el Mann Filter, campeona de Europa con la selección absoluta y una trotamundos desde su adiós a la capital de Aragón.

Cristina Ouviña // encancha.com
Cristina Ouviña // encancha.com

En un momento clave en la profesionalización y expansión del baloncesto femenino, la oportunidad de juntar a dos jugadoras que tantos años han vivido bajo el frío techo de este deporte, no podía ser desaprovechada.

No es la meta, sino un paso más

En la primera década del Siglo XXI, se decía que la población vivía por encima de sus posibilidades. Una afirmación que quedó demostrada posteriormente con la crisis iniciada en 2007, un huracán del que muy pocos lograron escapar. Y el baloncesto femenino no fue una excepción.

Equipos en quiebra, jugadoras sin cobrar y situaciones muy tensas. Así se podría resumir el panorama hace una década, momentos que Cristina sufrió en su propia carne: “Yo era la segunda capitana, muchos medios de comunicación me preguntaban por el tema económico y si íbamos a jugar o no. Una de las razones por las que me fui a jugar fuera fue por salir de esa burbuja”. El pistoletazo de salida a la emigración de jugadoras ya había sonado y parecía no tener fin, aunque el paso de los años ha traído consigo la estabilidad. “Es cierto que ahora tienes la seguridad de que vas a cobrar y eso lo he hablado con muchas compañeras. Antes no lo sabíamos y había gente con niños o hipotecas”.

Vega Gimeno: “El nivel de salarios está de nuevo en línea ascendente. Al igual que el caso de la seguridad social, ya que antes muchas jugadoras no estaban dadas de alta”

Por su parte, Vega vivió el proceso completo en España. Aterrizó en el profesionalismo de la mano de la crisis y creció junto a las paulatinas mejoras: “El nivel de salarios está de nuevo en línea ascendente. Al igual que el caso de la seguridad social, ya que antes muchas jugadoras no estaban dadas de alta. Pero esto no es la meta, sino un paso más. Sigue habiendo mucho margen y comparado con el masculino…”. La valenciana no llega a terminar la frase, pero sus intenciones son evidentes a la par que legítimas.

Los contratos actuales de las jugadoras de baloncesto han mejorado, pero siguen teniendo detalles que frenan el crecimiento de dicho deporte y muestran desigualdades con el mundo masculino. El caso más claro es el número de meses cobrados, los cuales suelen ser 7 u 8 (si hay suerte y el club se mete en Playoffs). Esta situación provoca que, en cuanto las jugadoras tienen una oportunidad, tienden a reducir su tiempo de descanso anual al máximo. Liga Femenina, WNBA, equipos europeos, etc. Muchas profesionales ajustan su calendario al máximo, dando igual el número de competiciones que disputan en un año natural, para poder ingresar dinero a lo largo de los 12 meses.

Vega Gimeno: “A veces no merece la pena ir a la WNBA”

Los obstáculos son habituales y Vega no se olvidó de un detalle pequeño pero importante. El mundo de la NBA, rodeado de lujos y billetes, en el caso de los rookies está muy limitado. Habitualmente, los jóvenes que aterrizan en la liga asumen la situación, pues en un futuro recibirán lo debido. Sin embargo, en el femenino, las rookies extranjeras que van por necesidad sufren bastante con esta situación: “A veces no merece la pena ir a la WNBA. Los tres primeros años cobras como rookie y es una miseria. Te vale mucho más la pena jugar en Europa”.

Cristina Ouviña fue una de las jugadoras que decidió viajar por Europa en busca de la estabilidad económica. De esta manera, conoció diferentes lugares y culturas. Vivió en Polonia, lugar en el que notó una gran progresión:  “En mi primer año todavía no había demasiado nivel, no había americanas con mucho nombre y eso fue evolucionando. Se está convirtiendo en una liga muy importante”. Y, posteriormente, recibió la llamada de Roberto Íñiguez, técnico español en Oremburgo, una de las razones por las que se marchó a Rusia, a una zona cercana con la frontera kazaja: “Estuvimos tres meses a -30 grados casi todos los días. De todos los años que llevo fuera de España fue el más duro. Son 4 horas de vuelo más hasta España, llamaba a casa a las horas que mi familia podía, se viajaba mucho en avión, no hablaba casi nadie inglés y el tema de la comida… Fueron muchas cosas las que no cuajaron”.

Para remediar estos problemas, la zaragozana aterrizó el pasado verano en Bourges (Francia), ciudad en la que ya dejó su huella un clásico como Laia Palau y un lugar más cercano a su tierra: “Yo le decía a todo el mundo que era muy parecido a Francia y a nivel gastronómico es cierto, pero a nivel climático está todo el día lloviendo. Por otra parte, el sitio me recuerda a Salamanca. Tango Bourges es el único equipo profesional de la ciudad y toda esta se vuelca con él. Vas a comprar el pan y te piden fotos. Es el primer año que no tengo entrenador español y me está costando adaptarme, porque soy la base y la que transmite las jugadas, pero estoy segura de que me irá bien”.

Tradición

“Las mujeres, por mucho que queramos, seguimos estando en un nivel inferior al de los hombres en el plano deportivo”. Así comienza Cristina Ouviña la explicación sobre la actual situación del baloncesto femenino, una conclusión a la que se llega tras una reflexión sobre las causas de esta. En primer lugar se encuentra el papel de los periódicos deportivos nacionales, sobre los cuales Vega tiene su propia teoría: “Los rangos de audiencia en Teledeporte están muy bien. Nos ve muchísima gente. Y yo creo que eso la gente de los periódicos no lo saben. Ellos ven que un estilo de noticias les funciona bien desde hace unos cuantos años y deciden no innovar. No se arriesgan”.

Cristina Ouviña: “Las mujeres, por mucho que queramos, seguimos estando en un nivel inferior al de los hombres en el plano deportivo”

Los datos de audiencia en Teledeporte secundan las palabras de la valenciana, teniendo en cuenta que el baloncesto femenino goza de muy poca difusión. En las últimas cuatro jornadas, 50.000 espectadores de media pusieron Teledeporte para ver Liga Femenina. Con la Copa de la Reina a la vuelta de la esquina, hay razones para confiar en que la línea ascendente continuará.

Titular1

Entonces, ¿por qué los periódicos no otorgan un mayor espacio al baloncesto femenino? Vega cree que se debe a la eterna espiral. El público general no ha visto nunca basket femenino, los periódicos no lo difunden y así resulta imposible que los primeros lleguen a verlo algún día. Resulta curioso, pero realmente sí hay noticias de mujeres deportistas (incluidas las jugadoras de baloncesto, sí), aunque el enfoque es muy diferente al que debería. Cristina Ouviña lo vivió en primera línea hace poco: “Por desgracia lo he visto en todos los lugares. Hace un tiempo jugamos en Francia el Pre-Open. Hay una jugadora de mi equipo, internacional con la selección francesa y había sido nombrada MVP. El delegado trajo un periódico en el que había una noticia sobre ella y el titular era “Una jugadora muy buena con un cuerpo muy bueno”. Esto lo hemos vivido en España, el escuchar y leer comentarios para llevarse las manos a la cabeza. No se puede vender una noticia de este palo. Yo creo que a Gasol no le pondrían nunca ese titular”.

“Una jugadora muy buena con un cuerpo muy bueno”

Al escuchar las palabras de Cristina, Vega Gimeno no se esconde y quiere recordar un detalle tan famoso entre la población como antiguo en ciertos periódicos: “Es cierto que, en periódicos locales, sí que publican alguna que otra cosa. Pero en los nacionales absolutamente nada. En algunos lo más relacionado con el deporte femenino te lo encuentras en la última página, donde se puede ver a una mujer ya sabemos cómo”.

11417320_986577308042245_1867474466_n.jpg

La culpa es repartida, ya que sin lectores no habría noticias de este tipo, principalmente en los medios digitales. La aragonesa añade con cierta lástima: “No tengo claro cómo denominar a los autores, pero creo que se equivocan y debería haber gente que les parara los pies. Porque son cosas que faltan al respeto a todas las mujeres y a los que piensan como ellas. Lo que está claro es que si lo siguen haciendo es porque nadie les frena y porque hay gente que sigue viendo estas cosas”.

Para encontrar la razón por la que los lectores de dichos periódicos acceden tanto a este tipo de noticias, habría que realizar un ejercicio psicológico. ¿Forma parte ya de la cultura? ¿También entran en las mismas noticias, si es que hay alguna, sobre los hombres? Con una alta dosis de resignación, Cristina afirma que “es difícil meterse en la mente de cada persona. Al final son opiniones que no se pueden quitar de la cabeza”. Tras una pequeña pausa, continúa deslizándose hacia otro tema de actualidad bien presente: “Lo que tiene que hacer la gente es ser menos extremista, porque estamos llevando todo a los extremos. Yo creo que en el baloncesto femenino pasa lo mismo. No puede ser que solo se valore cuando juegue la selección española. Hay que saber que para llegar a la selección española y a las medallas, hay un trabajo en categorías base, en colegios, en clubs… Y eso la gente todavía no lo valora. Que no solo se aplauda cuando se ganen medallas, sino el resto también”.

Utilizando las palabras de la jugadora de Tango Bourges como introducción, damos el salto en la charla hacia la Selección Española, el único conjunto que goza de gran difusión en el ámbito del baloncesto femenino y, a su vez, sigue siendo maltratado por muchos. La final de los JJOO de 2016 fue vista por casi 5 millones de espectadores, una prueba más de que público potencial hay, a pesar de negarlo constantemente como excusa o justificación.

 

“No entiendo que vendan más los peinados de algunos futbolistas que una medalla, no lo entiendo”

Sin embargo, ni una medalla de plata en unos Juegos Olímpicos sirvió para colocar en primer plano al baloncesto femenino, siendo más importante la previa del inicio de liga del Real Madrid que un hecho histórico en el deporte nacional. Y Vega Gimeno no olvida: “La selección fue plata olímpica este verano y sacaron muy poco. Dices ‘¡Pero que es una plata olímpica!’. Para todo lo que gana, no solo el baloncesto, sino el deporte femenino en general, no sacan nada. Nada. Y tampoco entiendo que vendan más los peinados de algunos futbolistas. Que eso venda más que una medalla, no lo entiendo”.

Afortunadamente, España logró la organización del Mundial 2018 de baloncesto femenino. Un acontecimiento en el que en cada edición se desplaza un mayor número de personas y se convierte en una magnífica oportunidad para la difusión del deporte femenino. La FEB ha colocado en Tenerife la única sede para la disputa del torneo, por lo que el campeonato se verá limitado, una opinión generalizada y compartida por Vega: “Con todo el respeto hacia los tinerfeños, sí que creo que era una gran oportunidad para poner varias sedes en la Península, o una en Tenerife y otra en la Península, y así enganchar a mucha más gente. No sé en qué se han basado para tomar esa decisión, pero no me parece lo más lógico”.

Asimismo, la ubicación de la sede no ha sido la única polémica que ha rodeado a la cita mundialista debido a las imágenes de la presentación de la misma. En ellas se puede apreciar la escasa presencia de mujeres en la FEB, a pesar de que en otras fotos del mismo evento, más informales, sí que aumentaba la cantidad. Vega sabe que este es el primer paso para crecer todos juntos: “Es la historia del deporte femenino. Por ejemplo, Elisa Aguilar es un ejemplo, es una mujer que sabe por lo que tiene que luchar. Pero es que está ella sola. Solo está ella. Es ella contra todos. Ese es el primer paso a dar, el meter  figuras femeninas en ese tipo de situaciones. Es gente que entiende mejor que nadie el motivo por el que luchar”.

Es un proceso lento y complejo, pero Cristina Ouviña y Vega Gimeno seguirán luchando por hacer del baloncesto femenino un mundo mejor, mientras trabajan para conseguir los éxitos deportivos que un día soñaron. Casualmente, durante la construcción de este reportaje, la primera ha vuelto a disputar partidos con la selección y Vega ha llegado a la última fase de recuperación de su lesión de larga duración.

Ojalá el futuro venga cargado de muchas páginas en los periódicos nacionales con sus nombres presumiendo del tamaño que realmente merecen tanto ellas, como el resto de las grandes deportistas de este país.

La otra mirada

Luis Javier Benito (Web personalTwitter) lleva siguiendo el mundo del baloncesto femenino varios lustros. De la mano de la selección española, además de otras colaboraciones puntuales, ha cubierto cientos de partidos, torneos y eventos como fotógrafo. Su experiencia en este terreno es tan valiosa que su punto de vista en un artículo de esta idiosincrasia es necesario.

Luis Javier Benito
Luis Javier Benito

¿Existe desigualdad entre hombres y mujeres en el baloncesto?

Quizá en España, lugar donde el baloncesto masculino también es maltratado, parece que no hay. Si enciendes la TV es más fácil encontrarse con un partido de baloncesto femenino que uno masculino, gracias al patrocinio de Dia y a Teledeporte. Esta temporada digo, porque en años pasados no era así. Obviamente la ACB está en su derecho de vender su producto a la televisión privada, pero no todo el mundo la puede ver. Pero sí que la hay. A lo mejor lo que falta es dar un salto en la profesionalización del basket femenino, que ya se intentó hace unos años y que, por culpa de unos u otros clubes, no fue posible. Este salto ya lo dio el fútbol femenino, el cual ha adelantado al baloncesto masculino yo creo, gracias a esto, a que se ve por la televisión.

Y en el ámbito de la prensa, ¿hay más desigualdades?

Sí, eso sí. Con poca prensa que veas o leas, siempre hablan un poco de la NBA o de la ACB, mientras que del baloncesto femenino hablan cuando ha sucedido algo en la liga o cuando la selección consigue alguna medalla. Pero poco más.

A nivel local sí es cierto que hay un mayor seguimiento, pero no a nivel nacional. Es muy complicado encontrar algo en El Mundo, El País o periódicos deportivos.

¿Crees que hay público al que llegar con el basket femenino? Y si lo hay, ¿Por qué no se escribe sobre ello?

Yo creo que es por la propia cultura que hay en España. Por tradición se sigue el deporte masculino. Hay aficionados al fútbol que, si les pusiera un partido de fútbol femenino, tengo dudas de si lo verían. Y sucede lo mismo con el baloncesto femenino. Yo tengo amigos a los que a veces les digo que se vengan a un partido de Liga Femenina y cada día tienen una excusa para no ir. Pero público hay. Si tú ves un pabellón, aunque no suelan ser muy grandes, acostumbran a estar llenos.

Has nombrado la profesionalización del baloncesto femenino.

Ahora van siendo ya todas profesionales. Ya es habitual verles jugar y hacer sus estudios también. Igual no cobran el suficiente dinero y los contratos van de septiembre a mayo, siendo generosos, pues lo normal es hasta abril. Y luego se pegan medio año sin ingresos. Al final se van a buscar la vida a otras ligas, dejan de tener descanso para poder cobrar. Incluso algunas americanas. Su liga, que puede ser la WNBA, va de junio a octubre, por lo que se vienen a Europa los meses posteriores, de octubre a junio. En chicos es diferente, además de ser inviable.

Después está el tema de los estadios. Estudiantes, por ejemplo, juega en un campo para 8.000 aficionados. Y lo llenan. En Liga Femenina no pasan de 2000 la mayoría. ¿Qué llenarían uno de 8000? Posiblemente ahora no. Porque ya te digo, la gente es muy tradicional con este tema.

“No quiero llamarlo profesionalización, sino dignidad. Que las jugadoras de mayor nivel puedan jugar en España y no tengan que irse a Turquía, por ejemplo”

En cuanto a la profesionalización, ¿notas una mejora desde 2007 hasta 2017?

Sí. Pasó por un momento duro con la crisis. Se fue mucho dinero. Las jugadoras se iban. Y ahora parece que vuelven, ya que los salarios comienzan a subir un poco de nuevo. No quiero llamarlo profesionalización, sino dignidad. Que las jugadoras de mayor nivel puedan jugar en España y no tengan que irse a Turquía, por ejemplo.

Respecto hace 3-4 años está todo mucho mejor. Las condiciones de las jugadoras son mejores. Están llegando patrocinadores como Día. Casi todo el deporte femenino, no el basket, está relacionado con Iberdrola y les está dando un gran empuje. En el basket ese trabajo lo está haciendo Día.

¿Puede ser el Mundial un punto de inflexión?

El problema es que es en Tenerife. No es un problema, pero está lejos. Irá mucha gente pero al final… Quizá si hubiera sido una sede en Valladolid y otra en Valencia (por poner dos ejemplos cualquiera), habría movido a más gente. Ahora hay que coger un avión. Mucha gente lo va a seguir por la TV. Va a dar un impulso al basket femenino, pero podría ser mayor.

 

 

*Contenido premium

Ayúdanos a sobrevivir

Queremos seguir contando historias y compartiendo las entrañas del deporte. Sin vuestra ayuda no es posible. ¡Muchas gracias por aportar tu pequeño granito de arena!

€2,00

0 comments on “El gran reto

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: