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En las entrañas de “El Proceso”

Dicen que la suerte es aquello que sucede cuando la preparación se encuentra con la oportunidad. En ocasiones, la oportunidad es la parte determinante. Es el caso de Sergi Oliva, un doctor en computación que poco después de superar la treintena pasó de entrenar al Hortonenc de la Tercera Catalana a convertirse en el Director de Analítica y Estrategia de los Philadelphia 76ers.

Baloncesto, informática y números. La NBA ofrecía a Sergi un escenario donde materializar sus pasiones sin discriminar ninguna de ellas. Un universo incipiente que avisaba con revolucionar la forma de ver y analizar el deporte de élite. Por ello no dudó cuando vio una oferta online, ni tampoco cuando la franquicia le propuso demostrar su valía.

“Entrenar me apasionaba, y el desarrollo de la estadística avanzada me parecía una oportunidad perfecta para poder contribuir a un equipo de baloncesto profesional y hacer de mi pasión, mi trabajo.”

Años antes de verlo como una forma de vida, Oliva se dedicaba a seguir los últimos avances que se iban produciendo en el campo y, de forma rudimentaria, a intentar aplicarlos a su equipo – un junior del CE Gelida. Desde entonces todo ha ido muy rápido. La estadística avanzada se ha convertido en uno de los pilares del baloncesto moderno y él en uno de sus intermediarios.

Empezó a colaborar con la franquicia a principios de 2014 hasta que se incorporó a tiempo completo para la temporada 2014-15 como analista. Su trabajo consistía en gestionar y analizar los datos que la liga distribuye o que los Sixers recogen como equipo. El departamento apenas estaba dando sus primeros pasos y de hecho, Sergi era el único analista en él.

 

  • ¿Qué cambia en tan poco tiempo?

El motivo principal de mi ascenso fue la llegada al equipo de Bryan Colangelo como General Manager. Por distintos motivos, tras su llegada quedé temporalmente como único miembro del departamento, y Bryan confía en mí para reconstruirlo con la ambición de disponer de uno de los mejores equipos de analítica de la liga, como ya había sido el caso en Toronto, su anterior equipo.

 

Su trayectoria es la prueba del auge de una parcela indiscutible en los éxitos deportivos de la NBA. El fenómeno de “Moneyball” se quedaba pequeño en la gran pantalla. Los gurús de ayer son hoy jefes de grupos de trabajo que superan la decena de integrantes.  Todos ellos bajo la premisa de calificar y cuantificar el mismo juego de siempre pero más complejo que nunca.

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La evolución del juego ha ido de la mano con la búsqueda de la excelencia. El nivel de detalle crece al mismo tiempo que se multiplican los focos para valorarlo. Todo lo que puede ser sujeto de análisis se disecciona para enmarcarlo en una cifra. Porque se puede y porque marca la diferencia.

 

  • ¿Cómo se explica el auge de la estadística avanzada?

No es una cuestión propia del baloncesto, o ni siquiera del deporte. En todos los ámbitos empresariales se está complementando la toma de decisiones tradicional, habitualmente más intuitiva, con la procedente del análisis de datos objetivos, ya sea en el mercado financiero, en medicina o en marketing. Y en la mayoría de estos campos, los que antes y mejor han aplicado estas técnicas se han beneficiado de ellas. El deporte, y el baloncesto en particular, no es una excepción.

  • El box score ya no suficiente…

La boxscore da información que puede resultar útil para comprender qué ha sucedido o está sucediendo en un partido. Sin embargo, hay mucha información determinante para un entrenador que queda fuera de ella. Por ejemplo, una de las cuestiones más relevantes es la aportación defensiva. La boxscore solo refleja cuestiones muy puntuales (robos, tapones, rebotes), pero pasan muchas más cosas en defensa que son determinantes para el devenir de un partido y que no quedan reflejadas de ninguna forma.

 

La claridad de Sergi denota su convicción por esta nueva realidad. Es práctico, y como sus orígenes, se aleja de la suntuosidad que podría acarrear un cargo de su nivel. Las razones de su ascenso no están tanto en su currículum como en su capacidad para adaptarse a las necesidades del baloncesto actual.

Aunque Alex Rucker, vicepresidente de su departamento, subraya la brillantez de su compañero, lo cierto es que su perfil laboral es reconocible en la NBA: una base técnica muy sólida en matemáticas, estadística y/o informática y experiencia acumulada en el mundo del baloncesto, sea como jugador o entrenador. El objetivo no es otro que conseguir personas cualificadas que puedan aportar una visión crítica del juego, y como explica Sergi, dispuestas a poner en duda aquellos principios básicos que son como son “porque siempre se ha hecho así”.

  • ¿En qué consiste exactamente su trabajo?

Por un lado, esta temporada estoy dedicando la mayor parte de mi tiempo a ayudar a los entrenadores en su toma diaria de decisiones: ya sea en preparación de partido, entrenamiento, evaluación y gestión del propio grupo, desarrollo de jugadores, etc. También doy apoyo al funcionamiento y toma de decisiones de otros departamentos, como el de scouting o sports science y trabajo con Alex Rucker en la planificación estratégica del equipo a nivel de construcción de plantilla y visión estratégica a largo plazo.

  • ¿Cómo es su día a día?

Una de las mejores características de este trabajo es la diversidad de tareas que uno tiene que afrontar en el día a día. Depende del día mi rutina puede variar significativamente, pero un día estándar empieza con una reunión matinal de dos horas con los entrenadores previa al entrenamiento, sea para preparar el siguiente partido o para tratar cuestiones más generales. Posteriormente, me reúno con mi equipo para hacer un seguimiento de las distintas cuestiones en que estamos trabajando, y solucionar problemas que puedan surgir. Tras eso, me reúno con Alex Rucker, para comentar las novedades del día en la liga, y los riesgos u oportunidades que estas puedan suponer para nuestro equipo. Finalmente, en caso que no surjan otros imprevistos, trabajo en la preparación de los siguientes partidos y en otros proyectos que tengamos en marcha.

 

De las más de 70 personas (desde entrenadores, a scouts, a chefs y personal de cocina) que trabajan para los Sixers, diez forman parte del departamento de estadística y estrategia que dirige Sergi Oliva, uno de los más numerosos de la NBA. La diversidad es tan importante como la cantidad. Los componentes son de 6 nacionalidades distintas, con experiencias previas diferentes y doctorados en diversos campos. Además, es la única franquicia de la liga que tiene dos mujeres en su equipo de analítica.

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Alex Rucker (philly.com)

En Philadelphia la apuesta por esta disciplina es total. Trabajan con el doble objetivo de dar apoyo a la toma de decisiones diaria en todos los flancos (front office, entrenadores, scouting, sports science) y a la vez invertir tiempo en proyectos de investigación más a largo plazo para entender de forma más profunda el juego en sí y los factores que influyen en él.

“La NBA busca personas dispuestas a poner en duda aquellos principios básicos que son como son “porque siempre se ha hecho así”

Todo nos remite a “El Proceso”, a entender las entrañas de un proyecto que nació en la visión de una mente privilegiada y se ha consolidado en uno de los núcleos jóvenes más prometedores de la NBA. Talentos, que como la metodología para adquirirlos, han sido discutidos y vilipendiados hasta hacer temblar los cimientos de la competición. Los aciertos de los Colangelo son innegables, y sin embargo, siempre vienen precedidos del mismo nombre.

 

  • ¿Qué importancia tuvo Sam Hinkie en el proyecto? ¿Cómo fue trabajar con él?

Sam (Hinkie) fue la persona que confió en mí inicialmente y me puso en una posición privilegiada, tanto para aportar mis conocimientos como para crecer y aprender en mi etapa inicial en la liga. Más allá de tener una muy buena relación personal, Sam es una persona extremadamente brillante, y es imposible tener una conversación con él sin terminar con la cabeza llena de nuevas ideas. En ese sentido, considero todo un honor que creyera que, dada mi experiencia, podía aportar valor al equipo y escuchara lo que tenía a decir.

  • ¿Qué papel ha cumplido la estadística avanzada en “El Proceso”?

Creo que ha tenido dos papeles principales: por un lado, la capacidad de analizar el estado de liga en cada decisión, y determinar en su totalidad el abanico de opciones que uno tiene a su disposición y las probabilidades de éxito de cada una, sea para cuestiones más estratégicas o decisiones más puntuales. Por otro lado, en la definición de un estilo de juego que, como vemos esta temporada, ha sobrevivido al cambio constante de jugadores en plantilla.

 

Los datos más simples nos dicen que pese a la llegada de algunos veteranos el pasado verano, los Sixers son aún uno de los planteles más jóvenes de la liga, que Ben Simmons y Joel Embiid están rindiendo a niveles históricos para jugadores de primer y segundo año,  que la identidad de juego instaurada por Brett Brown funciona, que el equipo compite, que tiene posibilidades para entrar en los Playoffs y que todo ello se desarrolla paralelamente a un potencial infinito.

Un margen de mejora que también se aplica a Sergi y su departamento. El lenguaje utilizado al otro lado del charco deja entrever que esto no para y que los avances se producen casi a diario. Esto se refleja en la implicación de los despachos en la parcela puramente deportiva. Trabajan de la mano, “como no podría ser de otra forma”, explica. Lo compara con una conversación en la que se trata de ofrecer lo que cada uno puede aportar, planteando las preguntas que surgen a cada uno, e intentando resolver las de la otra parte, todo con la meta de formular las mejores decisiones posibles.

 

  • Teniendo en cuenta las tendencias del juego, ¿cuáles son los parámetros que más interesan al staff técnico?

El tiempo de preparación y entrenamiento de los equipos es muy limitado. Por lo tanto, es muy importante entender qué factores impactan de forma más determinante el rendimiento del equipo para poder dedicarles el trabajo de entrenamiento y mejora individual y grupal. De forma similar, entender los factores de rendimiento claves de cada uno de los rivales nos ayuda a focalizarnos en los más relevantes durante el tiempo de preparación limitado que existe.

Hoy por hoy el ataque sigue siendo protagonista. Gracias al seguimiento del jugador (el denominado player tracking), es posible aislar la responsabilidad de las acciones ofensivas con mayor facilidad. En defensa, tal y como matiza, “el análisis siempre adquiere mayor complejidad dada la influencia del colectivo y los esquemas defensivos en las reacciones del individuo”.

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(philly.com)

La analítica, sin embargo, no se ha ceñido al binomio ataque/defensa. En esa ambición por ir más allá de lo evidente los intangibles han salido a la palestra. En los últimos años se han incorporado las “hustle stats”, estadísticas capaces de cuantificar partes del juego tan especificas como bloquear un rebote o puntear un lanzamiento. Cuestiones que se intentaban evaluar de forma subjetiva o a través de su impacto en el equipo. La disponibilidad de datos tracking ha dado pie a una nueva dimensión.

“Por ejemplo, anteriormente usábamos el número de tapones para entender la capacidad de un jugador para proteger el aro, pero ahora podemos saber, no solo qué porcentaje de tiros se anotan cerca del aro cuando determinado jugador está protegiéndolo, ya que no siempre un tapón es la mejor manera de hacerlo, sino también hasta qué punto la presencia de determinado jugador disuade esos tiros en primera instancia.”

La irrupción de la estadística avanzada lleva irremediablemente a preguntarse por el futuro de la misma. Su proyección, las fronteras, los mitos, las utilidades. La NBA fue consciente de que el paso más importante consistía en hacerlas accesibles, convertirlas en un contenido razonablemente público donde es el consumidor quien se ponía los límites. Descubrir, convencer y enseñar hasta hacerlo partícipe de una herramienta integrada para el más primario de los deseos: entender lo que ocurre.

  • ¿Cómo se ve el futuro de la estadística?

Todavía hay cuestiones que no somos capaces de capturar. Una crítica habitual a este campo es que nunca podrá capturar cuestiones como el estado de ánimo del jugador o la cohesión de un grupo. Y eso es cierto: ni puede hacerlo, ni lo pretende.

En este momento, los datos de los que disponemos nos pintan los jugadores como puntos móviles sobre la cancha. Pero no sabemos ni hacia donde están mirando, ni como se posicionan sus pies, ni qué están haciendo con sus brazos. A medida que toda esta información esté disponible, podremos contestar más y más preguntas y ser más precisos en nuestro análisis – no solo sobre las acciones que el jugador ejecutó, sino también sobre aquellas que pudo ver y decidió no realizar.

 

El baloncesto es un deporte de incertidumbre donde la única certeza es la evolución del mismo. Sergi y su equipo no se ponen límites.

Los Sixers tampoco.

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1 comment on “En las entrañas de “El Proceso”

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