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Balonmano español y evolución de la preparación física

Detrás de un triunfo existen muchos condicionantes. Narrar tan solo uno de ellos proporcionaría un relato inacabado, posiblemente hasta equivocado. Sin embargo, estamos habituados a denominar bajo el término `suerte´ todo aquello que desconocemos o no somos capaces de comprender. Evidentemente tiene que acompañar, pero no se constituye como la principal causa. Y menos si los éxitos se han extendido en el tiempo sin importar las barreras o los cambios que se han podido producir.

El deporte es la actividad social donde recurrir a la suerte como explicación de aquellos factores que se nos escapan es incluso natural. El deportista comparte su triunfo con la fortuna, casi a partes iguales, como si de ella dependiera la consecución de un objetivo, como si de los rituales o manías de cada deportista dependiera su rendimiento. Este comportamiento se acentúa en deportes que no suelen ocupar portadas o cabeceras en los medios de comunicación. Cuanto más desconocido es el asunto, más suerte entraña su explicación.

El insólito triunfo del balonmano español se ha intentado explicar desde el talento individual o por el esfuerzo de unos jugadores comprometidos, pero pocas veces por el carácter coral de la selección. Ignorando así aspectos como la preparación física. Aquella que de la mano de su protagonista, Jesús Rivilla, preparador físico de la selección española de balonmano, clarifica el éxito de un equipo que por primera vez en la historia ha levantado el campeonato europeo de balonmano.

La vinculación de Jesús Rivilla con el balonmano se encuadra también en la docencia. Actualmente es profesor universitario de grados como INEF y, además, imparte clases en el Curso Nacional de Entrenadores de Balonmano. Asimismo, fue director de la revista de la Asociación de Entrenadores de Balonmano y recibió el Premio al `Joven Investigador´ en el Congreso Internacional de Kinesiología por sus proyectos de innovación educativa.

Su mirada, por tanto, no se centró solo en la persona que obtenía un resultado, sino en quien lo generaba. La búsqueda de la respuesta del “por qué” y el “para qué” ha unido el camino de Jesús Rivilla con el nuestro para poder hablar de la situación del balonmano, su problemática y las posibles soluciones y la evolución de la preparación física.

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Jesús Rivilla, preparador físico de la selección española de balonamano. Imagen de Pascual González, Universidad Politécnica de Madrid (U.P.M)

 ¿En qué situación estaba el balonmano español antes de conseguir el insólito triunfo del campeonato de Europa?

Hay una parte donde el balonmano necesita profesionalizarse y, sin duda, depende de las empresas e igualmente depende de la legislación que facilite a esas empresas invertir en balonmano. Por otro parte, depende también de los medios de comunicación y de que tengan un punto más abierto a deportes no mayoritarios. Pero también depende de parcelas donde normalmente miramos para otro lado. Por ejemplo, desde mi plano docente, desde mi plano como entrenador, seguro que puedo hacer cosas para que las personas que están en mi entorno que juegan al balonmano o les gusta el balonmano realmente alimenten esa afición. En ocasiones, detecto cierto desapego en cuanto a los practicantes o aficionados al balonmano que lo han sido en determinado momento con el seguimiento de ese balonmano a nivel profesional. Lo que quiero decir es que a veces nos encontramos a un chico infantil que juega todos los sábados y que, sin embargo, no tiene ningún tipo de seguimiento de los jugadores de alto nivel en su país. Y eso también se tiene que potenciar desde los entrenadores, desde las personas que tenemos contacto con ese tipo de perfiles. Me parece dramático que seamos un país que goza de un número de fichas, por supuesto, mejorable, pero significativo, un número de fichas federativas nada desdeñable que para sí querrían muchos otros deportes y, sin embargo,  ese número de fichas no se ve reflejado en el seguimiento que tiene el día a día el balonmano. Y el seguimiento que tiene día a día el balonmano es el que, en definitiva, nos va a llevar a que las empresas quieran invertir en un producto que visualmente tiene buen escaparate, que está llegando a mucha gente y que realmente consigue transmitir. Hay muchos factores que pueden influir en que la situación del balonmano en España pueda mejorar, pero cada uno desde nuestro ámbito deberíamos mirar que podemos hacer.

¿Y desde tu posición como docente y entrenador cómo se trabaja ese desapego?

Si yo a mis alumnos no les hablo del partido que pueden ver este fin de semana por los distintos medios y si no les menciono a jugadores que están realizando acciones interesantes, si no trabajo con vídeos actuales que realmente les remitan a que sigan ese deporte, si yo no hago acciones que les lleven a que se enganchen al balonmano, pues probablemente seguiremos en la misma situación. Y luego me podré quejar de que el balonmano no tiene seguimiento. Pero tampoco estoy haciendo lo que tengo que hacer. Entonces desde el punto de vista de mi profesión tengo que realizar este tipo de cuestiones. Como el entrenador que lleva un equipo de cadetes les debería hablar de las posibilidades que tienen de ver balonmano. Eso también es formativo. Eso les hace conectar con una realidad que probablemente ellos quieran vivir dentro de unos años. Ahí, sin lugar a dudas, hay una acción que todos tenemos que realizar. Al margen de eso a nadie se le escapa que hay que invertir bien en el producto, que hay que venderlo bien, que los medios si nos dan cancha muchísimo mejor. Pero cada uno tiene que asumir su responsabilidad.

¿Tras el triunfo en Croacia crees que puede cambiar?

Yo creo que sí. Es cierto que soy muy optimista. Para empezar, ha conseguido que el seguimiento sea muy grande. No quiero sobredimensionarlo porque sería injusto por la cantidad de logros que ha conseguido nuestra selección. Pero si que es verdad que ha conseguido ser un pequeño hito. Ha conseguido poner frente a la televisión a personas a las que no les era familiar el balonmano o a personas que hacia mucho que no veían balonmano. Y han vuelto a escuchar nombres, jugadores que igual no les sonaban, pero que ahora les empiezan a sonar. Si consiguiéramos potenciar esto, si consiguiéramos continuidad, que realmente tanto los medios como nosotros mismos pudiésemos generar una rueda donde habláramos de este triunfo, de donde viene, de que hay detrás de estos jugadores y de este equipo con estos valores, pues realmente conseguiríamos sumar en la situación que está viviendo el balonmano. De hecho, ya se vislumbra que la situación ha mejorado respecto al año anterior. Se vislumbra que hay una pequeña evolución y espero que este resultado contribuya a seguir avanzando e incluso a que se pueda dar un paso importante. Todo dependerá de que seamos capaces, entre todos, de difundirlo bien, de venderlo bien.

“Para un jugador en formación ver un partido, sin lugar a dudas, le va a aportar conocimientos, variedad, amplitud de miras”

¿Por qué el balonmano no avanza al ritmo de otros deportes que tienen menos jugadores en ficha?

Si te soy sincero no tengo una respuesta. Y he reflexionado mucho sobre esto. Y hablo con expertos, entrenadores y con otros profesores y no logramos detectar cuales son las causas. Lo que sí que se es que desde el plano de los entrenadores sí que podríamos hacer algo más. Es decir, además de preparar los partidos que preparemos, de entrenar, posiblemente no costaría nada que introdujéramos todas las semanas una parte en la que habláramos de la importancia que tiene ver balonmano. En nuestro caso, además porque es formativo. Para un jugador en formación ver un partido, sin lugar a dudas, le va a aportar conocimientos, variedad, amplitud de miras. Teniendo en cuenta que es una herramienta muy formativa, esto lo tenemos que integrar dentro de nuestro discurso. Igual que tratamos otros temas, al jugador le tenemos que hablar de la importancia que tiene ver estos partidos y facilitarle en la medida de lo posible cuales son los partidos a los que puede tener acceso y de qué manera. En muchas localidades españolas tenemos un equipo cerca de alto nivel donde el jugador va a poder ir a ver a su equipo y al margen de cuestiones emocionales le va a aportar muchísimo en el aspecto de aumentar sus conocimientos. Si los entrenadores facilitamos al jugador como acceder a esos partidos ya televisados o en directo e incentivamos que es una herramienta potente de aprendizaje seguro que le va a aportar mucho. Le va a aportar al jugador experiencias que no viviría sino estuviera viendo ese balonmano y además formativamente va a experimentar un crecimiento porque va a ver acciones que a medio o a corto plazo puede asumir. Tenemos que asumir una parte de responsabilidad importante para que esto produzca.

Es difícil encontrar una opinión tan sincera. Lo habitual es rehuir de tu responsabilidad y señalar al otro como el causante del problema. A los medios por su cobertura, al empresario por su falta de iniciativa a la hora de invertir. Sin embargo, olvidas que desde tu posición dentro de aquel deporte no mayoritario puedes facilitar el crecimiento social y económico por diferentes vías. Aunque como apunta Jesús Rivilla, es una empresa que debe llevarse a cabo de forma conjunta.

¿De qué salud goza la cantera española?

La cantera española goza de muy buena salud. De hecho, uno de los elementos más característicos del balonmano español es que se trabaja muy bien con jugadores no tan grandes y potentes como en muchas otras selecciones. Y eso es porque el trabajo de base es excepcional. España genera jugadores muy competitivos y que tácticamente son muy completos. Capaces de dar respuestas muy variadas e impredecibles a las situaciones que propone el juego. Y ese aspecto nos sitúa en el mapa mundial también respecto a los entrenadores. El entrenador español cada vez está más cotizado. Y eso es porque desde la cantera somos capaces de generar esa idea.

“La especificidad tiene que dar todavía un paso más y tener en cuenta las características específicas de cada puesto”

¿Cómo es de necesaria una preparación física exclusiva para cada deporte?

Para mí es indispensable. Yo creo que la especificidad es un elemento muy importante. Dicho eso hay que tener en cuenta la especificidad, pero también hay que crear buenas fases. Hay cuestiones que son transversales a todos los deportes. En todos los deportes el jugador se tiene que desplazar de forma adecuada, técnicamente de forma correcta para que a largo plazo no le genere una lesión. A partir de una buena base donde los patrones motores básicos se realicen de forma correcta; acelerar, frenar, cambiar de dirección, saltar. Está clarísimo que necesitamos una preparación física específica. Hasta el punto de que no solo necesitamos incluir la especificidad en cada deporte, ahora mismo un preparador físico no se puede permitir no ser experto en su propio deporte, pero esa especificidad tiene que dar todavía un paso más y tener en cuenta las características específicas de cada puesto. Porque también en eso el componente de especificidad es clave. Las acciones que realizan los pivotes poco tienen que ver con las que realiza un especialista defensivo, o las que realiza un primera línea o, mucho menos, un portero. Por tanto, la especificidad es un elemento clave en el deporte en general y específicamente en cada puesto. Si me apuras incluso cada jugador tiene cualidades que tenemos que tener en cuenta los preparadores físicos. En mi opinión esa es una realidad que ya es presente. Hace unos años hablábamos sobre esto como una necesidad de futuro. Ahora mismo sabemos que sin eso no está faltando algo indispensable. Para mí es una obsesión llegar a ese punto de especificidad.

“Cuando entrenamos bien físicamente teniendo en cuenta la especificidad lo que estamos haciendo es prevenir las lesiones”

¿Cómo ha evolucionado esa preparación? Recuerdo que hace años a un jugador de un determinado deporte se le pedía lo mismo físicamente que a un atleta

Es un error típico que hemos cometido durante muchos años. Porque decíamos que el atletismo era el deporte base. Y creo que la frase no tiene una evidencia potente que lo respalde. Hay unas bases que tiene que cumplir todo deportista, unos patrones de movimiento que debe hacer, pero a partir de aquí la especificidad es indispensable. Entrenar a un jugador de balonmano como a un atleta nos lleva, en primer lugar, a la ineficiencia ya que entrenamos al jugador para algo que el jugador no necesita. Y, en segundo lugar, quizás incluso para las lesiones. Porque cuando entrenamos bien físicamente teniendo en cuenta la especificidad lo que estamos haciendo es prevenir las lesiones porque preparamos a nuestro deportista para aquello que se tiene que enfrentar. Ahora mismo no hay duda entre los preparadores físicos. Partiendo de una buena base de movimientos la especificidad es un principio a cumplir rigurosamente.

La especificidad, por tanto, no es una necesidad solo desde el plano general de un deporte, sino desde una posición o un jugador. Entre los propios deportistas que ocupan la misma posición en el campo se pueden encontrar notables diferencias que obligan al preparador a generar otro tipo de condicionamientos. Y como apunta el propio Jesús, no solo ayuda a la preparación del jugador, sino a procesos como la recuperación o a la prevención de lesiones.

¿En qué aspectos se diferencia la preparación física de un club a la de la selección?

La diferencia es muy grande. Cuando trabajas con la selección los plazos que propones en la preparación son cortos y, por tanto, en la mayoría de los campeonatos lo que realizamos es una muy buena puesta a punto con algunos matices que proponemos para que le jugador en la medida que pueda los incluya en su día a día. Pero básicamente la obsesión en una selección es poner a punto a un deportista de máximo nivel para que tenga capacidad para recuperarse bien de competición a competición. Mientras que en un club te puedes plantear el foco del corto plazo respecto al partido siguiente, pero también intercalas con objetivos a medio y a largo plazo. Eso también es muy interesante, que puedas construir al deportista, que realmente te puedas plantear objetivos de mejora a medio plazo en niveles de fuerza, resistencia, en ganancia de movilidad y en adquirir hábitos a largo plazo. Eso respecto a la selección no existe, salvo periodos donde existe una preparación física más amplia como una olimpiada. Pero casi por norma lo que hacemos es poner a punto al deportista.

Entonces en la selección es complicado trabajar la especificidad…

En realidad el trabajo que se realiza cuando tenemos un periodo corto tiene que ser muy individualizado porque si tu quieres poner a punto a un deportista lo tienes que hacer en base a sus necesidades concretas de la competición. Por supuesto tienes que hacer un análisis rápido, pero tienes que saber que le vas a exigir al deportista en la competición. Por ejemplo, para nosotros es clave que nuestros centrales tengan una enorme capacidad de penetración, una muy buena capacidad de desplazamiento para generar penetraciones en espacios cortos. Pues teniendo en cuenta esto se tiene que planificar para poder optimizar este tipo de acciones y el entrenamiento de fuerza, de velocidad, de resistencia va a ir encaminado a esa necesidad concreta. Es decir, que la preparación especializada es una necesidad de primer orden porque tienes poco tiempo. No puedes hacer trabajo genérico, tienes que ir directamente al grano.

¿En la preparación física de la selección quién es el que realiza un mayor esfuerzo de adaptación?

Creo que es necesario que ambos hagan un esfuerzo. Pero el paso más importante es que el preparador se adapte al jugador y que de hecho tenga en cuenta el trabajo que realiza en su club para no sacarlo de esa zona. Si se saca demasiado de esa zona igual lo que produces es que el jugador tenga demasiada sobrecarga porque el plan es demasiado novedoso, demasiado diferente a lo que está habituado a hacer. Yo creo que este grupo es un ejemplo de tener una mentalidad abierta porque cualquier cambio que yo les he propuesto y razonado he tenido la sensación de que se comprometían a muerte con ello. Y para mí eso ha sido muy satisfactorio, que cualquier nueva estrategia la asumieran como propia en un plazo muy corto. La adaptación es más importante que la haga el preparador a que la haga el deportista que lleva trabajando con su club todo el año, yo no debo proponer cambios drásticos.

Tras mostrar su satisfacción por la óptima comunicación entre clubes y entrenadores españoles y la selección, Jesús Rivilla continúa adquiriendo conocimientos para poder responder a las preguntas que nos unieron. Aquellas que no apuntan al resultado, sino al proceso que lo genera, aquellas que suelen ser confundidas con la suerte. Pero que tras este encuentro no podemos nada más que constatar que la suerte se edifica a partir de trabajo.

 

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